La obesidad es una enfermedad que representa numerosos riesgos para la salud del paciente. La Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD) advierta sobre todo ello. Una solución es la introducción de un balón de reducidas dimensiones en el estómago para lograr que el paciente precise de ingerir menores cantidad de alimentos para sacar el apetito que tenga. Algo que tenemos que tener claro es que no vale para todos los pacientes y que no es indispensable para que se produzca una pérdida de peso en el paciente que sufre de obesidad.
Hasta hace unas semanas a nadie le importaban los Máster. Para muchos eran unos estudios posteriores a la carrera para los que no encontraban trabajo. Sin embargo, un Máster es mucho más. Lamentablemente acciones como la de la señora Cristina Cifuentes hace mucho daño, porque la imagen de la universidad, y en este caso, de los máster, queda en entredicho. En este artículo quiero dar un poco de luz en la importancia de estos estudios y de lo que posteriormente te puede servir.
El papel de la mujer en la sociedad está cambiando, y así lo confirman muchos hechos, como que cada vez las mujeres tienen hijos más tarde (como consecuencia de sus carreras profesionales, entre otros factores), o también el hecho de que la mayoría de los jóvenes que entran en la universidad son mujeres. La sociedad ha avanzado, y siempre habrá misóginos y retrógrados que estarán anclados en las viejas costumbres y que no quieren avanzar. Pero en la sociedad de hoy en día necesitamos a la mujer más que nunca en todos los sectores, pero además con los mismos Derechos que el hombre. Se ha quedado anticuado (pero no por tanto abolido) la costumbre de pagar menos por el hecho de ser mujer.
Vivimos en una sociedad en la que tener una calidad de vida estupenda se ha convertido en una prioridad total y absoluta. Por encima de todo se encuentra nuestra comodidad, una comodidad que no se negocia y que tiene en nuestra vivienda su máxima expresión. No en vano, conseguir la casa que uno o una sueña es uno de los mejores barómetros para determinar si alguien ha tenido éxito o si, por el contrario, no ha sido afortunado.
Son días muy muy complicados para la educación pública española. Los jóvenes de hoy en día critican con avidez las clases que reciben, a las que en muchas ocasiones ponen el calificativo de “insuficientes” o “inútiles” de cara al futuro de sus carreras profesionales. Los motivos principales de esa ineficiencia de esa educación pública tienen que ver con que el profesorado no es el adecuado o que éste no se ha adaptado correctamente al Plan Bolonia. O que simplemente no se quiere adaptar.
La actualidad presenta para los jóvenes retos de una dificultad absoluta, prácticamente extrema, por la que no todos los adultos y los ancianos han tenido que pasar. ¿Los motivos? Sin lugar a dudas, se deben a las condiciones económicas que atraviesan nuestro país y que, lejos de estar recuperándose como asegura buena parte de los políticos españoles, sigue azotando con fuerza nuestra sociedad y especialmente a todos aquellos que están comenzando a buscar oportunidades para ganarse la vida.

Muchas personas ven el envejecimiento con recelo y hasta miedo, lo asocian con soledad y pasividad. Si bien, muchas veces es más la actitud que podemos tener sobre la Tercera Edad que la realidad de lo que esta puede representar. Es cierto que son muchos los retos por superar por parte de nuestra sociedad si queremos encaminarnos hacia un envejecimiento digno y activo.

Crear un entorno de juego es una de las mejores cosas que podemos ofrecerles a los más peques, y entre los diferentes juegos posibles, el de jugar a disfrazarse es uno de los más interesantes. Tanto para motivar la creatividad y despertar la imaginación, como para jugar con diferentes identidades que ayudarán al niño a perder su timidez o vergüenza. Y es que disfrazarse no se limita solo a lo lúdico, es una forma de acercar a los peques también a cosas que pueden asustarle para que se rían de ello y así, poco a poco, se vayan dando cuenta de que no tienen que tener miedo y superen su temor. Desde disfraces de fantasmas o incluso de dentista si es que le temen (algo muy habitual en muchos niños y niñas).