El papel de la mujer en la sociedad está cambiando, y así lo confirman muchos hechos, como que cada vez las mujeres tienen hijos más tarde (como consecuencia de sus carreras profesionales, entre otros factores), o también el hecho de que la mayoría de los jóvenes que entran en la universidad son mujeres. La sociedad ha avanzado, y siempre habrá misóginos y retrógrados que estarán anclados en las viejas costumbres y que no quieren avanzar. Pero en la sociedad de hoy en día necesitamos a la mujer más que nunca en todos los sectores, pero además con los mismos Derechos que el hombre. Se ha quedado anticuado (pero no por tanto abolido) la costumbre de pagar menos por el hecho de ser mujer.
La actualidad presenta para los jóvenes retos de una dificultad absoluta, prácticamente extrema, por la que no todos los adultos y los ancianos han tenido que pasar. ¿Los motivos? Sin lugar a dudas, se deben a las condiciones económicas que atraviesan nuestro país y que, lejos de estar recuperándose como asegura buena parte de los políticos españoles, sigue azotando con fuerza nuestra sociedad y especialmente a todos aquellos que están comenzando a buscar oportunidades para ganarse la vida.

Crear un entorno de juego es una de las mejores cosas que podemos ofrecerles a los más peques, y entre los diferentes juegos posibles, el de jugar a disfrazarse es uno de los más interesantes. Tanto para motivar la creatividad y despertar la imaginación, como para jugar con diferentes identidades que ayudarán al niño a perder su timidez o vergüenza. Y es que disfrazarse no se limita solo a lo lúdico, es una forma de acercar a los peques también a cosas que pueden asustarle para que se rían de ello y así, poco a poco, se vayan dando cuenta de que no tienen que tener miedo y superen su temor. Desde disfraces de fantasmas o incluso de dentista si es que le temen (algo muy habitual en muchos niños y niñas).