¿Quién dice que los niños no siguen la moda?

¿Quién dice que los niños no siguen la moda?

La moda infantil española está viviendo uno de sus mejores y más álgidos momentos, basta echar un vistazo a las revistas del corazón para observar como los mini-royal, los pequeños príncipes y princesas europeos visten con asiduidad prendas diseñadas y realizadas en los talleres de nuestra afamada industria española. Los hijos de los duques de Cambridge, el príncipe George y su hermana Carlota, las tres hijas de la reina Máxima de Holanda, Amalia, Alexia y Ariane, las princesas Estelle y Leonore de Suecia, las princesas Isabelle y Josephine, hijas de la princesa Mary de Dinamarca o la princesa Gabrielle de Mónaco, sin olvidar, por supuesto a las grandes abanderadas de esta tendencia, las hijas de los reyes españoles, la princesa Leonor y la infanta Sofía, han lucido con ocasión de alguna aparición pública prendas de vestir o calzado “made in Spain” transformando de inmediato esa prenda en lo más vendido y provocando que se agoten existencias en cuestión de horas, por lo que la moda infantil es un sector en alza en nuestro país.

Según recoge un estudio realizado por Asepri, la Asociación Española de Productos para la Infancia, con 150 empresas asociadas y más de 300 marcas adheridas, el año 2016 se cerró con un volumen de facturación superior a los 1.224 millones de euros, lo que supone un crecimiento del sector de un 1,7%, y donde el peso de las ventas destinadas a la exportación supuso el 51,4% del total de la facturación, lo que supone la consolidación de un mercado exterior, una tendencia que se afianza año tras año y que supera las cifras del volumen de negocio nacional. En las previsiones para el año 2017, del que todavía se desconocen los datos, el 80% de las empresas del sector estiman que mejoraran su margen de explotación, augurando un incremento en la facturación del 1%.

Europa es el principal destino de la exportación de productos para la infancia, y, dentro de esta, Italia es el primer cliente con una facturación que supone la quinta parte de las ventas realizadas, seguida por Portugal, Grecia y Reino Unido. Fuera de la Unión Europea los principales países destinatarios son México, Rusia, Estados Unidos y China.

Los valores de la moda infantil son el diseño, la calidad de los materiales, una excelente relación calidad-precio, una buena inversión en I+D, un buen patronaje o lo que es lo mismo, un buen corte, un estilo clásico y tradicional que se actualiza a los tiempos de hoy, sencillo, cómodo y adecuado a la edad, a la vez que elegante. La suma de todos estos ingredientes da como resultado que las prendas de vestir se sitúen en la cabeza de la lista de facturación nacional del sector, seguida por los productos de puericultura y en tercer lugar el calzado.

En el Grupo Reprepol son expertos en ser los mejores proveedores de ropa infantil con una amplia experiencia en el sector mayorista de la moda infantil, lo que los ha llevado a establecer un mercado como distribuidores en tiendas monomarca y multimarca, así como de grandes firmas nacionales e internacionales, ofreciendo así los mejores productos a sus clientes y estando al día de todas y cada una de las tendencias nuevas en el sector.

¿Por dónde pasa el futuro del sector de la moda infantil en nuestro país?

Al igual que sucede en todos y cada uno de los diferentes sectores que desarrollan su actividad económica en nuestro país, así como en el resto del mundo, actualmente están viviendo una etapa de constantes cambios en las que han de saber adaptarse a todo lo que viene nuevo, puesto que, de lo contrario, en pocas fechas, otra empresa podría haberle quitado su nicho de mercado. Es por ello por lo que todas las empresas, pero en particular las de moda infantil, han de saber adaptarse a una nueva generación de padres, más atentos a las redes sociales que a los folletos, para así, mediante presencia en este tipo de aplicaciones, como Facebook, Instagram o Twitter, captar nuevos clientes. Asimismo, ahora las cosas avanzan cada más rápido, es por ello por lo que las compañías también han de tener la capacidad de adaptarse sin dificultades a las últimas tendencias en espacios muy cortos de tiempo.

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