Así han cambiado los baños.

Baño antiguo

El baño es una de las dependencias de la casa que más solemos reformar. Sin embargo, su apariencia actual dista mucho de la que tenía décadas atrás y mucho más, si nos remontamos siglos en la historia. De ser un pequeño cubículo escondido para realizar tareas de aseo personal, el cuarto de baño ha pasado a convertirse en un refugio de paz y de intimidad.

Los cuartos de baño actuales son espacios despejados. Habitaciones donde algunos de los usuarios colocan plantas o cuelgan cuadros. Un lugar donde nos preparamos cada mañana para ir al trabajo o donde nos acicalamos para atender cualquier compromiso social.

Nada que ver con lo que sucedía antes. Donde la gente se solía asear con una palangana que tenían en la habitación. O donde las damas se peinaban y maquillaban sentadas frente al tocador que estaba en el dormitorio.

El baño actual es un invento de la vida moderna. De la era que se abre después de la revolución industrial. Donde se extrema la higiene y la limpieza, puesto que la suciedad y el desorden son una fuente de enfermedad, que impide que los individuos produzcan lo que se espera de ellos.

Al mismo tiempo, desde que aparece, el baño ha ido evolucionando parejo a los cambios sociales. A la forma en la que la gente organiza su vida. Una de las manifestaciones más evidentes es la sustitución de la bañera por el plato de ducha.

Dado que cada vez tenemos menos tiempo, y nos lavamos más, la bañera que fue pensada para relajarnos mientras nos limpiábamos, dejó de ser utilizada como tal. La gente nos duchábamos a diario en la bañera y rara vez nos dábamos un baño. Era cuestión de tiempo que este sanitario, que ocupa tanto espacio, desapareciera del cuarto de baño.

La evolución de los baños.

Señala el blog Obra nueva en Sevilla que los cuartos de baño, tal y como los conocemos, tienen menos de 100 años de antigüedad. De hecho, comienzan a popularizarse en los años 50 del siglo XX.

Hasta entonces, las casas solían tener un rincón, generalmente apartado de la casa, para poder hacer las necesidades fisiológicas: las letrinas. La limpieza y aseo, de realizarse en casa, también se efectuaba en un rincón apartado.

En las edificaciones comunitarias, como por ejemplo las corralas de vecinos que se construyeron en Madrid a partir del siglo XVII, tenían un aseo para todos los vecinos. Hasta el siglo XX, la limpieza corporal era un acto social y público. De hecho, en las ciudades existían las casas de baño. Herederas, en cierto modo, de las termas romanas y de los baños árabes. Lugares donde, principalmente, los caballeros se limpiaban al tiempo que cultivaban su vida social. En los baños se desarrollaban amenas tertulias sobre historia y cultura y hasta se cerraban negocios.

A mediados del siglo XX, tener una habitación en casa organizada para el aseo y la limpieza personal era símbolo de un alto estatus social.

En nuestro país, con la gran migración que se produce del campo a la ciudad, entre los años 60 y 70, y con el boom de la construcción horizontal, para poder albergar a toda la masa migrante que llega. En los pisos de nueva construcción se incluye un cuarto de baño.

Es curioso, porque en muchos pisos de la época, había un cuarto de aseo pequeño, que era el que más utilizaba la familia y un cuarto de baño, más grande, que el ama de casa, que era la responsable de decorar el piso, acicalaba con todo lujo de detalles, y que solía mostrar a las visitas, como expresión de una cierta promoción social.

Sanitarios que ya no se utilizan.

En toda esta breve historia hay sanitarios que han tenido su protagonismo y que han terminado desapareciendo o están en vías de extinción.

El más notable de ellos es la bañera, de la que ya hemos hablado en la introducción. Habitáculos individuales para bañarse ya existían desde la antigua Babilonia. Pero esa bañera, con forma de sarcófago en la que te puedes tumbar para darte un baño, no aparece hasta el siglo de las luces, el periodo de la ilustración, a finales del siglo XVIII. Marat, uno de los líderes de la revolución francesa, murió envenenado en su bañera.

El inventor escocés David Dunbar inventó un proceso por el cual se podía unir un esmalte de porcelana al hierro fundido. Un procedimiento que permitió fabricar bañeras en serie con un alto nivel de higiene. Estas primeras bañeras, ya más parecidas a las actuales, llevaban patas y se colocaban de pie. Se instalaban, principalmente en los dormitorios, y había que llenarlas a mano.

Otro de los sanitarios que ha desaparecido de los baños es el bidé, cuya invención se la adjudica al Marqués de Bidé, aristócrata francés de la corte del rey Luis XV. Se sabe que en esa misma época era popular entre las prostitutas de París, el uso de una silla de madera, con un agujero en el asiento, donde se colocaba una palangana, y que estas mujeres utilizaban para limpiarse sus partes íntimas. Lo que todo hace pensar que el marqués robó el invento a las prostitutas.

El bidé se hizo popular en todas las cortes de las monarquías europeas. Siendo un artilugio con forma de mueble, que se colocaba en la alcoba de la dama y que se disimulaba con un asiento tapizado que se ponía encima.

En los cuartos de baño de mediados del siglo XX, el bidé era un elemento indispensable. Un fijo.

Muebles de diseño.

Si bien, hasta hace poco la mayoría de los baños eran muy parecidos entre sí, en la actualidad, los fabricantes de Baños Cien, un fabricante y distribuidor de muebles para baños de Benimuslem (Valencia), nos confirman que lo que prima es la personalización y el diseño.

Hoy en día, queremos que nuestra casa sea única, personal, cómoda y que nos sintamos identificados con ella. Este enfoque, también afecta a los baños. Nos hemos cansado de ir a comprar los muebles a grandes hipermercados, donde luego tenemos que montarnos el mobiliario nosotros mismos, y donde todas las casas parecen iguales.

Ahora vemos encimeras de madera, donde además de colocar sobre ella el lavabo tenernos espacio para colocar artículos de aseo, lavabos dobles o muebles de baño por módulos colocados a dos alturas.

A pesar de que prima el diseño, tres son las características que unifican los muebles y cuartos de baño actuales. La primera de ellas es la de crear espacios despejados. Aprovechar al máximo los metros útiles y dejar una superficie por la que podamos mover libremente, parece ser la tónica general. Los baños de los pisos son cada vez más pequeños y no nos queremos sentir encajonados en ellos.

La segunda característica es la necesidad de resolver el problema de almacenamiento. Utilizamos más productos para el baño que antes, y queremos tenerlo todo a mano cuando vayamos a usarlo. Los lavabos de pie antiguos se han sustituido por muebles cajoneros, de gran capacidad, que tienen el lavabo incorporado.

Por último, la funcionalidad es un valor decisivo. No hay nada en el cuarto de baño que no tenga utilidad. Los sanitarios y muebles que ya no usamos, han sido desterrados.

Tendencias de decoración.    

Ganar bienestar y sentirnos cómodos el tiempo que estemos en el baño, también desde un punto de vista estético, parece ser el leitmotiv de la decoración de los baños. Así lo expresa la revista Elle Decor, que nos muestra en sus páginas algunas de las tendencias actuales que triunfan en la decoración de baños.

Un tipo de baño que se lleva mucho es el que se conoce como “baño rústico moderno”. En este tipo de baños la piedra natural ha alcanzado un gran protagonismo. Sustituyendo a los tradicionales sanitarios esmaltados en cerámica, principalmente en el lavabo y en el plato de ducha. Con frecuencia, esa misma piedra la podemos ver en poyetes o adornos en la pared, aportando una continuidad.

La reinterpretación del estilo vintage es otra de las tendencias en alza. Para este estilo se utilizan azulejos artesanales pintados a mano, grifería de cobre y sanitarios inspirados en otra época, como bañeras con pie o lavabos con forma de palangana. Para darle más calidez se pueden colocar taburetes o mesitas de un solo pie hechas en madera e, incluso, poner una alfombra en el suelo.

Relacionados con el estilo anterior, los baños de época son otro tipo de baño que causa sensación. Son baños donde encontramos muebles y una estética que podríamos ver en un salón. En esta propuesta predominan los suelos de damero blancos y negros, como un tablero de ajedrez, y los muebles de madera oscuros y robustos.

El estilo naturalista es otra propuesta que coge fuerza. Representa un guiño a la naturaleza y suele emplear muebles de madera natural, espacio para colocar plantas y se puede potenciar, cubriendo las paredes con papel pintado, decorado con motivos vegetales.

Visto en perspectiva, el cambio que han experimentado los baños es sorprendente.

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