¿Te duele todo y no sabes por qué? Hazte un masaje y verás qué diferencia

masaje

No, no es coña: si te duele todo, ve a hacerte un masaje. Mi esposo es deportista, siempre está saliendo a correr, levantando pesas, o haciendo Dios sabe qué todas esas veces que se encierra en nuestro dormitorio con la música de entrenar a tope y dándolo todo sin que yo lo vea (le da vergüenza). Y claro, es un hombre grande, fuerte… y MUY nervioso.

Entonces, cuando entrena y no estira bien, o cuando pasa muchas horas sentado, o miles de «cuandos» más, al final le duele la espalda, el cuello, los brazos… vamos, que le duele todo. Y siempre se quejaba de que no podía hacer nada, hasta que una amiga nos sugirió llevarlo a hacerse un masaje descontracturante. No sabíamos lo que era, pero oye, por probar…
Pues de verdad, GLORIA BENTIDA.

Déjame explicártelo TODO sobre esto, porque no me lo creía ni yo…

 

¿Qué es el masaje descontracturante?

No es un masaje típico de “relax”. Un masaje descontracturante nos ayuda a soltar zonas del cuerpo que están cargadas por culpa de la tensión que acumulamos todo el santo día, sobre todo en espalda, en el cuello, en los hombros y hasta en las piernas. Es buscar esos puntos donde el músculo se queda duro y hacer que se pongan blandos de nuevo. Y sí, a veces duele un poco mientras te lo hacen, pero luego el cambio merece la pena.

Desde Masajes la Latina, centro de masajes en el centro de Madrid, nos explica que este masaje es una terapia de masaje que se concentra en las zonas más profundas del músculo y tejido conectivo. Este tipo de masaje es para aliviar zonas con tensiones persistentes y contracturadas, que pueden causar dolor, rigidez, inflamación y limitación del movimiento.

Justo por todo esto, después de una sola sesión, ya vas a notar que tu cuerpo vas a sentirlo mejor, y que los músculos ya no te van a tirar tanto. Encima te van a doler menos, que es de lo que se trata. Además, ten en cuenta que no hace falta ser deportista para necesitar de este tipo de masajes, mucha gente que trabaja sentada (como yo), t que usa mucho el ordenador o que vive con el estrés encima todo el día termina con el cuerpo muy cargado.

 

¿Por qué el cuerpo se llena de tensión?

Cuando no paramos de hacer cosas, el cuerpo se tensa y se nos carga. No tienes que cargar 1000 kilos para sobrecargarte, a veces con que hagas mil veces las mismas cosas o te pases muchas horas en la misma posición, ya te sobrecarga el cuerpo. Por eso, no es el peso que coges en sí mismo, sino todo lo que haces o no haces con tu cuerpo en el día.

Si yo, que trabajo horas sentada, siento que me duele la espalda porque se me carga… Imagínate lo que es pasarte 8h o más sentado todo el día, ya sea por escribir o por conducir ambulancias, que es otra cosa a la que me dedico. La espalda se empieza a cargar, los hombros se ponen duros y el cuello duele, nos dan punzadas. Pero bueno, el cuerpo es fuerte y al final se adapta a todo, la cosa es que si le dejamos acostumbrarse, jamás nos va a dejar de doler. Y eso tampoco es.

Como es evidente, además, que tengas la cabeza a mil por hora todo el día (que si el trabajo, que si hay que limpiar, que si esto, que si lo otro…) pues crea otro tipo de tensión en nuestro cuerpo que nos acaba pasando factura. Quizás trabajas de pie, te mueves… pero acabas con el cuerpo cargado igual, y pude ser por esto. El estrés también se nos acumula en el cuerpo.

Y si encima, como mi esposo, eres alguien que hace deporte, y si no estiras bien o no calientas como deberías, el músculo tambén te acaba doliendo.

Y llega un momento en el que todo se junta: espalda, cuello, piernas… y el cuerpo ya va al límite.

 

¿Cómo se hace un masaje descontracturante?

Primero se localizan las contracturas. El terapeuta va tocando y detectando puntos duros o zonas muy tensas. Vamos, que el profesional va a ir directo a donde está el problema, a donde nos duele de verdad. Es la mejor forma de que nos deje de doler.

Después se aplican presiones más profundas y movimientos lentos en esas zonas concretas, que es el masaje descontracturante en sí. No es un masaje normal, este masaje te va a doler porque presiona los sitios que tienes muy cargados, y es donde hay que llegar. Para descontracturarlo, hay que apretar. A veces molesta, pero es parte del proceso.

Bueno, no todo es apretar, esto se combina con estiramientos más suaves, para que el músculo recupere movilidad y no se quede todo agarrotado. Es la mejor forma de que el cuerpo libere la tensión y vuelva a moverse como antes.

Y al final se deja un momento de relajación para que el cuerpo respire un poco, que es cuando se empieza a notar el trabajo que se ha hecho en el cuerpo. A veces es más ligereza, como si pesaras menos, otras es liberación mental… eso va a depeder totalmente de ti.

 

Sensaciones durante y después del masaje

Cuando el terapeuta presiona justo en el punto que tienes más cargado, el músculo va a notarlo, y puede molestar un poco un tiempo después (no mucho, unos segundos, pero es natural y e sparte del proceso, así que no te alarmes). El músculo lleva bastante tiempo tenso, así que cuando se lo trabaja bien, lo vas a notar sí o sí.

Hay momentos en los que todo es súper agradable, porque notas cómo el músculo se relaja poco a poco. Es como una sensación de “Uf, qué bien”, pero también puede pasar que en algunas zonas aparezca una molestia, sobre todo donde tienes más tensión acumulada.

Cuando se termina el masaje, vas a sentirte más suelto, porque tus músculos están relajados. Te va a ser más fácil moverte, incluso puedes sentir calor en la zona donde han trabajado, porque la circulación ha aumentado.

Ah, y bueno, otra cosa es que también puedes sentirte cansado, y es normal, porque los músculos se han movido, se han liberado tensiones y el sistema nervioso también se ha relajado.

Pero no te preocupes, esto es solo momentáneo, luego vas a sentirte bien. Mucho mejor que cuando entraste en la consulta a hacerte el masaje, te lo aseguro.

 

Beneficios

  • El dolor muscular disminuye bastante. Las zonas que estaban cargadas se relajan y la molestia deja de sentirse tan fuerte.
  • Mover el cuerpo es mas fácil, porque te duele menos.
  • Los músculos están más sueltos, ya no sentirás que la espalda o en el cuello están duros.
  • Tu cabeza se relajará también, tu mente tendrá menos preocupaciones.
  • El cuerpo se recuperará ante de este tipo de tensiones.
  • Tendrás menos contracturas, porque el músculo liberará toda la tensión antes de que se acumule.

 

¿Quién puede hacerse este tipo de masaje?

Este masaje no es solo para gente que hace deporte, lo necesita mucha más gente de la que se piensa. Como ya hemos dicho, personas que se pasan el día sentadas, gente con estrés o esas que repite siempre las mismas posturas, porque tienen el cuerpo bastante cargado.

Las personas mayores también lo pueden usar, no tienes que tener miedo porque a ellas se les hace con menos intensidad. Cuando nos hacemos mayores el cuerpo se vuelve más rígido, y estos masajes ayudan a que todo esté más suelto.

Lo importante es que no es igual para todos, cada persona tiene su nivel de tensión, así que la presión y el trabajo cambian según lo que se note en el momento.

 

Embarazo y contraindicaciones a tener en cuenta

Hay que tener sentido común: durante el embarazo, no todos los masajes son iguales ni se aplican de la misma forma. El masaje descontracturante intenso no siempre es adecuado en todos los casos.

En embarazadas, normalmente se evitan presiones profundas en ciertas zonas. Todo depende del momento del embarazo y de cómo esté la persona, claro, pero siempre tiene que hacerse con profesionales que sepan adaptar la técnica, porque podríamos hacerle mucho daño a la madre y a su bebé.

También hay casos donde no se recomienda, como lesiones graves, inflamaciones fuertes o problemas musculares sin diagnosticar. Pienso que aquí es mejor, más que un masaje, una buena revisión médica.

Si hay dolor muy raro o persistente y no sabes por qué, también se suele recomendar ir con cuidado. El masaje ayuda, pero no sustituye una evaluación médica cuando hace falta.

O sea, que se puede usar en muchos casos, pero siempre con precaución.

 

Desventajas, porque no todo es bueno

  • Puede doler un poco durante la sesión en zonas muy cargadas. No es un dolor fuerte, pero sí incómodo.
  • Pueden aparecer agujetas al día siguiente. Es normal, porque el músculo ha trabajado bastante.
  • No siempre se arregla todo en una sola sesión. Si hay muchas contracturas, hace falta más de una vez.
  • No es un masaje de relax suave. A veces se siente intenso si hay tensión acumulada.
  • El cuerpo puede quedar cansado después. Es como si hubieras hecho ejercicio sin moverte o sin ir al gimnasio.
  • En algunas zonas puede haber sensibilidad durante horas. El músculo está reaccionando al trabajo.
  • No todo el mundo lo siente igual. Hay personas que lo notan más fuerte que otras.
  • El cambio no es inmediato en todos los casos. A veces mejora poco a poco con el tiempo.

 

¿Cada cuánto se recomienda hacerlo?

Aquí no hay una regla única y universal, ten en cuenta que, ante todo, va a depender del cuerpo de cada persona: si hay mucho estrés muscular o deporte intenso, puede hacerse cada cierto tiempo más corto.

En personas con trabajos sedentarios, también puede ser bastante útil hacerlo de forma periódica para evitar que se acumule la tensión, porque el cuerpo se va cargando sin avisar.

Cuando el dolor es puntual, una sesión puede ayudar bastante, pero si el problema es recurrente, es mejor hacerse masajes más contínuos para mantener el músculo más suelto.

Lo importante es escuchar el cuerpo. Cuando empieza a doler con frecuencia, ya está dando señales claras de que necesita descarga. Y algo bastante común es que, después de probarlo una vez, se entienda mejor cuándo volver. El propio cuerpo te lo va pidiendo, y te da señales de ello.

 

¿Cómo elegir un buen sitio para hacerse el masaje?

Lo primero es que haya gente que sepa de verdad de masaje descontracturante. No es lo mismo un masaje suave para relajarte que uno para quitar tensión fuerte en los músculos.

Además, sería bueno buscar uno que se tome su tiempo. Si se hace todo muy rápido, puedes conseguir el efecto contrario y hacerte daño, o incluso no conseguir resultados NINGUNOS. Cuando se toman su tiempo, el cuerpo responde mejor.

Otra cosa importante es poder hablar durante la sesión. Decir “Aquí duele” y que bajen o suban la presión ayuda muchísimo, porque si no escuchan… algo falla.

También se nota mucho cuando tienen experiencia con contracturas de verdad. La forma de tocar, de encontrar puntos tensos y de trabajar la zona es diferente.

Y bueno, por supuesto: si el trato es bueno, si ajustan lo que haces falta y si sales con el cuerpo más suelto… entonces, ese sitio suele ser de los que merecen la pena repetir.

 

Escucha a tu cuerpo cuando te pida parar, porque no te va a avisar dos veces

Escucha a tu cuerpo cuando te empiece a dar señales, cuando sientas ese dolorcillo raro, la espalda cargada o ese cansancio extraño y sin motivo que no sabes de dónde vienen. Recuerda que el cuerpo manda señales al principio, solo hay que hacerles caso.

Pero ten cuidado con ignorarlas, porque un día pasa a algo que te obliga a frenar de verdad y te obliga a parar. Ya no son avisos ni señales, son DOLORES y LESIONES reales que no puedes evitar, ha pasado porque no les has hecho caso.

Hazles caso antes de llegar a ahí, no esperes a que revienten para reaccionar. Y actúa a tiempo, porque tu cuerpo no va a esperarte, si no lo escuchas actuará para obligarte a hacerlo.

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