Rinomodelación: moldear la nariz sin cirugía

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El mundo de la estética no deja de evolucionar, buscando soluciones menos invasivas que se alejen de la cirugía. Uno de los tratamientos de medicina estética más innovadores y actualmente con mayor demanda para todos aquellos que buscan mejorar la forma de su nariz sin tener que recurrir a la cirugía es la rinomodelación. Gracias al ácido hialurónico es posible realizar la corrección de pequeñas imperfecciones con rapidez y seguridad, obteniendo unos resultados visibles casi al instante.

Frente a la rinoplastia, la cirugía con la que se remodela la nariz, la rinomodelación destaca por ser una técnica mínimamente invasiva, que no requiere de incisiones ni tiempos de recuperación prolongados. Esto hace que se haya convertido en una opción ideal para las personas que quieren armonizar su rostro sin necesidad de someterse a una intervención quirúrgica.

Este tratamiento tiene sus limitaciones frente a la citada rinoplastia, ya que consiste en un tratamiento enfocado en mejorar o realizar unos mínimos cambios estéticos, pero no funcionales, de la estructura de la nariz. También conocida como rinoplastia líquida, permite dotar a la nariz de simetría y elevar la punta nasal o disminuir la giba. Su principal ventaja respecto a la rinoplastia es que el tratamiento se hace en la consulta, en un tiempo de media hora, lo que permite volver a la rutina de forma inmediata, sin necesidad de realizar un postoperatorio.

La rinomodelación y los problemas que corrige

Para conocer de primera mano en qué consiste un tratamiento de rinomodelación, lo mejor es preguntar a los profesionales. Eso hemos hecho y nos hemos acercado a SkinFace Clinic, donde creen que la estética se debe potenciar, no transformar, y sus médicos especialistas nos han explicado en qué consiste una rinomodelación.

Consiste en un tratamiento de medicina estética mínimamente invasivo que permite realizar la modificación de la forma de la nariz sin que sea necesario recurrir a la cirugía. Se lleva a cabo mediante la infiltración de sustancias de relleno, siendo el ácido hialurónico la principal de ellas, en puntos estratégicos para corregir las irregularidades y mejorar la armonía del rostro. Desde el enfoque médico, el ácido hialurónico es una sustancia compatible y reabsorbible que se encuentra presente en el organismo de forma natural. Su uso en el campo de la estética se encuentra ampliamente respaldado por diversos estudios clínicos, lo que hace que se trate de una opción segura cuando el procedimiento lo llevan a cabo profesionales cualificados.

A diferencia de la rinoplastia, no requiere de incisiones ni anestesia general, lo que permite que los resultados sean inmediatos y tengan un tiempo de recuperación prácticamente inexistente. En cualquier caso, es importante tener en cuenta que la duración de sus efectos es temporal y se trata de un tratamiento que no permite reducir el tamaño de la nariz ni corregir los problemas funcionales, como puede ser una desviación del tabique nasal. De ahí que sea indispensable realizar una valoración médica previa mediante la que se determine si se trata de la opción de tratamiento más adecuada.

Con un tratamiento de rinomodelación se corrigen determinadas imperfecciones estéticas de la nariz, siempre y cuando no implique una modificación estructural profunda. Este tratamiento se indica principalmente en casos de mejora de la armonía facial, realizando pequeños ajustes en el perfil nasal. Dentro de las correcciones más habituales, encontramos la suavización de un caballete leve, la discreta elevación de la punta nasal o la mejora de pequeñas asimetrías. También se puede recurrir a la rinomodelación para definir mejor el dorso nasal o corregir las irregularidades a consecuencia de una rinoplastia previa.

Resulta imprescindible destacar que la remodelación no reduce el tamaño de la nariz, más bien lo aumenta, ni corrige alteraciones funcionales como pueden ser los problemas respiratorios o las desviaciones del tabique. La finalidad de este tratamiento es exclusivamente estética y se basa en la redistribución de los volúmenes mediante la aplicación del ácido hialurónico.

Los resultados del tratamiento dependen de factores como la anatomía del paciente, la técnica de aplicación utilizada y la experiencia del profesional, por lo que es fundamental realizar una evaluación personalizada mediante la que determinar si se trata del procedimiento adecuado y los resultados que cabe esperar del mismo.

Como ya avanzábamos, se trata de un tratamiento temporal. La duración del mismo se encuentra directamente relacionada con el material utilizado, siendo el citado ácido hialurónico el más utilizado, debido a su perfil de seguridad y biocompatibilidad. Este compuesto es reabsorbido de forma progresiva por el organismo, por lo que los resultados no son permanentes.

De forma generalizada, sus efectos suelen mantenerse entre nueve y doce meses, aunque pueden darse casos en los que se prolonguen hasta los dieciocho. Variabilidad que depende de factores como el metabolismo del paciente, la técnica de infiltración utilizada o la densidad del producto. A medida que se reabsorbe el ácido hialurónico, la nariz recupera de forma gradual su forma original, por lo que se llevan a cabo sesiones de mantenimiento si se pretende conservar los resultados en el tiempo.

Rinomodelación paso a paso

Como procedimiento médico, se debe realizar bajo un preciso protocolo para garantizar que los resultados sean seguros y naturales. Antes de realizar el tratamiento, es fundamental hacer una consulta médica en la que se analizan la anatomía nasal, la proporción facial y las expectativas del paciente. El especialista será quien determine si el tratamiento es adecuado o existe algún tipo de contraindicación. Tan solo un porcentaje de pacientes a los que no les gusta su nariz se puede beneficiar de obtener unos resultados aceptables mediante una rinomodelación. Esto se debe a que tan solo se inyecta volumen; en ningún caso se reduce ni se lima. La indicación más habitual es la inyección por encima y por debajo de un caballete prominente, dejando el dorso recto, pero más grande.

Una vez que se confirma que el tratamiento está indicado, se definen los puntos de infiltración y la cantidad de ácido hialurónico necesaria. Esta planificación es la que permite obtener un resultado armónico y evitar que se tengan que realizar sobrecorrecciones.

El procedimiento se lleva a cabo mediante microinyecciones en zonas específicas de la nariz. En algunos casos se aplica anestesia tópica para minimizar las posibles molestias. Cabe señalar que la técnica de aplicación debe ser precisa debido a que se trata de una zona de gran complejidad vascular.

Una vez realizada la infiltración, el profesional moldea el producto y lo ajusta a la forma deseada, obteniendo unos resultados visibles de forma inmediata, aunque se puede producir una ligera inflamación inicial que desaparecerá en pocos días.

Los tratamientos de rinomodelación se han consolidado como la alternativa a la rinoplastia en aquellos casos seleccionados, debido a las ventajas clínicas y estéticas que ofrece:

  • Se trata de un procedimiento mínimamente invasivo que no requiere cirugía, incisiones ni anestesia general, reduciendo de forma significativa los riesgos asociados.
  • Los resultados son inmediatos, ya que los cambios de la nariz son visibles justo después de realizado el tratamiento, aunque el resultado se aprecia mejor en unos días.
  • No requiere tiempo de recuperación y permite retomar la actividad diaria prácticamente de forma inmediata con unas molestias mínimas.
  • Es un tratamiento rápido que se lleva a cabo entre quince y treinta minutos.
  • Los resultados son reversibles y existe la posibilidad de revertir el tratamiento mediante hialuronidasa.
  • Se pueden hacer ajustes progresivos, realizando retoques en sesiones posteriores para perfeccionar el resultado inicial.

Aunque se trata de un procedimiento mínimamente invasivo, es importante que se lleve a cabo una serie de cuidados tras recibir el tratamiento para poder garantizar un buen resultado y minimizar los posibles efectos secundarios. En las primeras horas es normal que aparezca una inflamación leve o se produzca enrojecimiento en la zona. Estos efectos son transitorios y desaparecen en pocos días sin que sea necesario recurrir a una intervención adicional. En algunos casos pueden producirse pequeños hematomas.

Dentro de las recomendaciones habituales tras realizarse una rinomodelación, encontramos la de evitar tocar o presionar la nariz durante al menos cuarenta y ocho horas, no utilizar gafas pesadas los primeros días y evitar realizar ejercicio físico intenso durante las primeras veinticuatro a cuarenta y ocho horas. Asimismo, se aconseja evitar la exposición al sol directo o a fuentes de calor intenso como las saunas.

Es un procedimiento considerado seguro cuando se lleva a cabo por los profesionales adecuados y correctamente cualificados. No obstante, como cualquier tratamiento médico, puede suponer riesgos y efectos secundarios que conviene conocer. Los efectos adversos más frecuentes son leves y transitorios, entre los que destacan la inflamación, el enrojecimiento, la sensibilidad de la zona tratada o la aparición de pequeños hematomas. Síntomas que se resuelven de forma espontánea. Es menos frecuente que se produzcan complicaciones relacionadas con la infiltración o la anatomía vascular de la nariz, como oclusión vascular o infecciones locales, que requieren atención médica inmediata.

La literatura médica señala que el riesgo de que se produzcan complicaciones se incrementa cuando el tratamiento no se lleva a cabo en un entorno adecuado o por personal no cualificado. Por lo que resulta indispensable acudir a un centro especializado y con experiencia en tratamientos de estética facial.

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