Oficinas, consultas, talleres, casetas de obra. No son pocos los centros de trabajo donde puedes encontrar dispensadores de agua. Un aparato que hace apenas 20 años nos parecía una novedad y ahora es un básico.
Hace veinte y pocos años, un compañero me dijo que su padre había encontrado trabajo vendiendo agua embotellada en oficinas. Le dije que no le veía mucho futuro. En esta ocasión me equivoqué. Como tantas otras veces. Habían llegado de Argentina hacía unos 6 meses. Mario, mi compañero, enseguida encontró trabajo. Pasó a trabajar en la misma empresa donde estaba yo. Su padre era diferente. Tenía, por entonces, más de 50 años y su familia estaba preocupada por si no encontraba ocupación. Pasó a trabajar como comercial en una empresa que colocaba dispensadores de agua y después se encargaba de recargarlas, a base de garrafas, y del mantenimiento del aparato. No solo le fue bien al padre, sino que allí se jubiló.
El otro día pasé por el despacho de una empresa de manitas. Está cerca de casa y me decidí a visitarlos para pedirles un presupuesto, pues necesitaba que me hicieran unos arreglos de fontanería en el hogar. Cuando entré dentro de la oficina, que está a pie de calle, vi un dispensador de agua con garrafa y me acordé de mi amigo Mario y de su padre. Le pregunté al señor que me atendió, si podía servirme un vaso de agua y me dijo que por supuesto que sí. El dispensador de agua nos sirvió para romper el hielo. Para iniciar la conversación.
“Es muy práctico” – me comentó. – “Tiene además agua caliente, por lo que si me apetece me puedo preparar una infusión, mientras repaso las cuentas. Los operarios cuando vienen de la faena, lo primero que hacen es ponerse un vaso de agua. Como ha hecho usted.”
La historia de los dispensadores de agua.
El primer dispensador de agua, cuenta Filtrine, empresa fabricante de estos aparatos, se comercializó en Nueva York en 1920 y tenía placas frigoríficas para mantener el agua fría y filtros para depurarla. Los oficinistas de Manhattan rellenaban botellas que traían de casa con esa agua.
La calidad del agua potable en Nueva York por aquella época dejaba mucho que desear. El dispensador de agua se abastecía de del circuito general, pero al filtrarla antes de servirla, esta era más sana y sabía mejor que el agua del grifo. Por aquellos años, comprar agua mineral embotellada no era tan habitual como lo es hoy.
En 1952, otra empresa norteamericana, Mistral, mejora la tecnología en el tratamiento del agua potable para oficinas. Sus dispensadores se siguen abasteciendo de la red general, pero emplea ozono y luz ultravioleta para purificar más aún el agua.
Es precisamente en los años 80 y 90 cuando se empieza a recurrir a la distribución de agua embotellada para abastecer los suministradores. Con este sistema se obtenía un agua de gran calidad y no necesitabas que el distribuidor estuviera conectado a las cañerías. Es decir, podías servir agua fresca, incluso en aquellos lugares donde no había agua corriente. Para colocar este aparato solo se necesitaba tener un enchufe cerca.
De la colocación de estos aparatos se empezaron encargando empresas distribuidoras de bebidas. Las mimas que abastecían de refrescos a los bares y restaurantes. Gracias al éxito que tuvo este servicio, se descubrió un nuevo nicho y un nuevo modelo de negocio.
Hoy encontramos hasta dispensadores de agua bendita en algunas iglesias.
Mejora las condiciones de trabajo.
Colocar un dispensador de agua en una oficina o almacén mejora las condiciones de trabajo. El agua es algo que no se le niega a nadie. Y cuando pasas largas jornadas de trabajo en un lugar cerrado, necesitas hidratación. Si esa agua es de calidad y se mantiene fresca es mejor para la salud del trabajador.
El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), dependiente del Ministerio de Trabajo, remarca lo importante que es cuidar las condiciones ambientales de los centros de trabajo para mejorar el confort y la salud de los trabajadores.
Entre estas condiciones encontramos la humedad y la temperatura. Para trabajos sedentarios como los que se realiza en una oficina, la temperatura del centro de trabajo debe encontrarse entre los 17 y los 27º Centígrados. En trabajos más activos, como el que se realiza en una fábrica, un almacén o un taller, la temperatura debe situarse entre los 14º y los 25º. La humedad debe estar entre un 30 y un 70% y si hay electricidad estática no puede bajar del 50%.
La iluminación es otro aspecto importante. Se debe priorizar la iluminación natural, pero cuando esta no es posible o es insuficiente, debe asegurarse una luz artificial uniforme, que evite reflejos y deslumbramientos que puedan causar fatiga visual.
El orden y la limpieza son puntos básicos en la seguridad e higiene en el trabajo. Un espacio limpio y ordenado reduce el estrés, incentiva la concentración y previene accidentes en el trabajo. Es interesante colocar elementos vegetales, como plantas, en los centros de trabajo. Ya que contribuyen a purificar el aire y crean un ambiente más relajado.
De la correcta hidratación de los trabajadores también habla el INSST, aunque le dedica menos atención. Lo que sí señala es que en los centros de trabajo se debe disponer de agua potable, fresca y accesible, para poder beberla con frecuencia, antes de tener sed, puesto que la hidratación es una de las mejores medidas para prevenir los riesgos derivados del estrés térmico en el trabajo.
Agua fresca en cualquier sitio.
Según nos cuentan los distribuidores de Agua La Marea, una empresa madrileña que se dedica a colocar dispensadores de agua y a abastecer de agua embotellada, café y bebidas a empresas de todo tipo en la Comunidad de Madrid, con los dispensadores se puede disponer de agua fresca en cualquier sitio, por lejano o distante que se encuentre.
Como hemos visto, para colocar un dispensador de agua solo hace falta una toma de corriente eléctrica cercana, para que el dispensador mantenga el agua fresca. La empresa suministradora se encarga de reponer el agua, por medio de garrafas, con cierta periodicidad. Da igual si el centro de trabajo se encuentra en mitad de la ciudad, en una zona de oficinas, en polígono industrial o en un lugar alejado.
Las mismas características del servicio hacen que sea una solución adecuada para instalarla en las casetas de obra. Lugares, que a veces, no cuentan con agua potable, ni con una tienda cercana para poder comprar agua embotellada.
Las oficinas fueron el primer lugar donde se prestó este servicio, y continúan siendo unos de sus principales consumidores. Disponer de un suministro estable de agua fresca libera a los operarios de tener que encargarse de este problema de intendencia.
Otro lugar donde vemos dispensadores es en las consultas. En especial en las salas de espera. En estos lugares, el agua fresca no solo está ahí para los trabajadores, también para los pacientes. Los cuales se pueden refrescar hasta que llega el momento de ser atendidos. Un detalle valorado en instalaciones como una clínica dental o un gabinete psicológico.
Ventajas.
Disponer de un dispensador de agua en un centro de trabajo tiene múltiples ventajas. Estas son algunas de ellas:
- Fomenta la hidratación: Tener agua accesible anima a los empleados a beber con frecuencia, lo que mejora la concentración y el rendimiento, previniendo la fatiga y la deshidratación. En especial en los meses más calurosos.
- Mejora el bienestar general: Una buena hidratación reduce el cansancio, los dolores de cabeza, la sequedad bucal y otros problemas derivados de la deshidratación.
- Agua de calidad: Las garrafas ofrecen agua filtrada o mineral, con un buen sabor y libre de impurezas.
- Comodidad y accesibilidad: Los trabajadores pueden servirse agua con facilidad sin necesidad de tener que desplazarse para comprarla en un supermercado o en una cafetería o de llevarse botellas de casa.
- Ahorro económico: Al no tener que ir a comprar el agua, el trabajador se ahorra el gasto en botellas individuales y evita compras constantes en máquinas expendedoras. Por otro lado, a la empresa también le resulta más económico que otros sistemas alternativos.
- Varias opciones de temperatura: Lo dijimos al principio. Muchos dispensadores ofrecen agua fría y caliente, lo cual es útil para preparar infusiones o para hacerse un café soluble.
- Mejora del ambiente laboral: Estos puntos de agua se convierten en pequeños espacios de encuentro que favorecen la interacción entre compañeros.
- Imagen de empresa saludable: Tener dispensadores de agua en la oficina transmite preocupación por el bienestar de los empleados, lo que mejora la percepción interna y externa de la empresa.
- Menor impacto ambiental: Estos dispensadores disminuyen el uso de plásticos de un solo uso al sustituir botellas pequeñas por garrafas reutilizables.
- Fácil mantenimiento: El sistema de reposición de garrafas es sencillo y suele incluir servicio técnico por parte del proveedor.
Aumenta la productividad.
En todos los trabajos hay pérdidas de tiempo. Una de las más habituales es ausentarse del puesto de trabajo para ir a comprar agua al supermercado o al bar. Un tiempo valioso que puede ocupar entre 10 minutos y media hora. Tiempo que el trabajador podría estar dedicándolo a sus tareas laborales.
El blog Mi Curriculum vitae Ideal habla de ladrones de tiempo en el trabajo. Y para identificarlos hizo una encuesta entre 950 empleados para detectar donde perdía la gente el tiempo.
La primera causa es hacer recados individuales para ellos o para la familia. Esta opción la marcaron el 14% de los encuestados. Dentro de estos recados está salir a comprar agua. O ausentarse un momento para comprar pan antes de que cierre el supermercado, o comprar esa libreta que el niño tiene que llevar al día siguiente al colegio, o el clásico, salir a comprar tabaco.
En esta causa se observa un problema de conciliación entre la vida laboral y la vida familiar o personal. Muchas veces nuestros horarios de trabajo coinciden con el horario comercial de las tiendas y no nos da tiempo a atender determinadas cuestiones, que en ocasiones son importantes.
Dentro de esta categoría también aparecen problemas de falta de organización. Faltas que el trabajador se permite, porque la empresa se las tolera.
Desde luego salir a comprar agua, y si me apuras un café para llevar, son pérdidas de tiempo que la empresa podría evitar tomando medidas para prevenirlo. Como puede ser instalar un dispensador de agua o una máquina de café por cápsulas.
Otras causas de pérdida de tiempo es navegar por internet sin ningún propósito, bien sea a través del ordenador de la empresa o del propio móvil; chatear en una aplicación de mensajería instantánea o jugar a videojuegos.
Las pérdidas de tiempo, además de un asunto personal, se deben ver como una cultura de empresa. Qué prácticas tolera la empresa y qué medidas toma para evitarlas.
Otros servicios de suministro.
La popularidad que está alcanzando la instalación de dispensadores de agua en centros de trabajo está dando lugar a otros servicios complementarios o similares. Prestados por las mismas empresas de suministros o por otras.
El más extendido es la de colocación de cafeteras de cápsulas. Su funcionamiento es parecido al de los dispensadores de agua. La empresa contrata el servicio, que incluye un alquiler de la cafetera. El proveedor repone periódicamente las cápsulas de café gastadas y, por lo general, los vasos y cucharillas desechables, que se suelen reciclar. Del mismo modo, se encarga del mantenimiento de la cafetera. Arreglándola cuando se estropea o sustituyéndola por otra, para que no se interrumpa el servicio.
De igual manera, estamos viendo como algunas empresas distribuidoras se preocupan de abastecer de bebidas no alcohólicas a los centros de trabajo. Por lo general, sirven refrescos, zumos y tés fríos embotellados. Bebidas que a veces se almacenan en neveras pequeñas.
Todo esto son pequeños detalles que mejoran el ambiente de trabajo y aumentan la productividad. El trabajador trabaja más cómodo y trabaja más.