Plagas, una amenaza para la España agrícola

Plagas, una amenaza para la España agrícola

España es un país que sigue teniendo características agrícolas. A pesar de que cada vez el sector servicios está ganando terreno sobre los demás, no cabe duda de que existe una buena cantidad de gente que, en este país, vive de lo que produce en el campo. Esto implica que, tanto desde las instituciones públicas como desde las empresas privadas que tienen relación con este sector, hay que tener en cuenta todo lo que resulta necesario para que los pequeños productores del campo no sufran ningún inconveniente que retrase o perjudique su producción.

Y es que son muchas las cosas que pueden interferir en que algo salga mal en este sentido. Por ejemplo, la climatología es una de las cuestiones que más afecta al campo. Una helada, una inundación o, al contrario, una gran cantidad de días sin que caiga una gota implican pérdidas irreversibles que es prácticamente imposible evitar y que arruinan cosechas enteras. Por otra parte, las playas son elementos que hacen el mismo daño o incluso más. A diferencia de la climatología, este asunto sí que se puede resolver.

Muchos de los productores de nuestro país se han enfrentado en alguna ocasión a las consecuencias de sufrir una plaga. Un artículo publicado en la página web de la agencia de noticias Europa Press puso de manifiesto cuáles son las plagas más comunes en nuestro país: las cucarachas, los xilófagos o los roedores copan las primeras plazas de una lista que es extensa y que tiene un peligro del que todos queremos estar prevenidos y ante el que necesitamos estar protegidos.

Las plagas son un problema mucho más grande de lo que podemos llegar a imaginar. Buena prueba de ello son los volúmenes de negocio que experimenta este sector. Según se indicaba en el portal web de la Anecpla, la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental, la industria española relacionada con este sector ocupaba la quinta posición en Europa en lo relativo a volumen de negocio, algo que pone de manifiesto dos cosas: que existe bastante peligro de padecer plagas en España y que hay una concienciación bastante clara al respecto.

En los últimos años hemos asistido al aumento del número de plagas de insectos que han asolado un buen número de cosechas dentro de nuestras fronteras. Este es un problema de primera magnitud no solo para los productores, sino para las grandes superficies que tratan de comercializar este producto al consumidor final. Con este fin, numerosas empresas han financiado el control de plagas en diversos lugares de un tiempo a esta parte, según nos han informado recientemente desde Controlplag.

Una faena que afecta a toda la sociedad

Solemos pensar que las plagas es algo que solo afecta a los productores y que, en lo que tiene que ver con las personas ajenas a este sector, apenas incide. Nos limitamos a proteger cada cual su vivienda para evitar qu nos entren cucarachas o ratones y nos olvidamos del asunto, lo cual es un error. Las plagas constituyen un problema social, puesto que afectan a la cantidad y calidad de los alimentos que proceden del campo y que, en definitiva, terminamos consumiendo todos nosotros y nosotras. Tan simple como eso.

Si la producción en el campo escasea a causa de un problema como del que venimos hablando a lo largo de estas líneas, menor será la cantidad de productos que lleguen a las grandes superficies. Esto implica dos riesgos: que no logremos encontrarlos o que, peor todavía, se encuentran a la venta a un precio desorbitado y que no estamos dispuestos a pagar, como es lógico. Y todo el mundo sabe lo poco que nos gustan esas situaciones. Aunque no todos los saben, eso está ocasionado por la aparición de una plaga.

Todo esto viene asociado a la más que evidente pérdida de imagen de los productos españoles que se puede producir si las cosechas de ven amenazadas de alguna manera. Es evidente que, a pesar de que hemos salido de la crisis, no conviene fiarse y dejar todo en manos del azar. Prevenir es un aspecto muy importante y en él está la clave para que no suceda ninguna desgracia asociada a la producción de nuestro campo. Solo así mantendremos la calidad de nuestros productos agrícolas y seguirán éstos siendo los mejores del mundo.

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