¿Por qué esperar a la Navidad para comer turrón?

¿Por qué esperar a la Navidad para comer turrón?

En los hogares españoles, y por que no decirlo, de todo el mundo, es cada vez más frecuente el consumo de turrón durante todo el año, y no solo durante las fiestas navideñas. Y es que no hay ninguna razón, por muy tradicional que sea, para limitar su consumo a estas fechas. El turrón está muy bueno y es muy sano, si se consume con moderación, ya que sus principales ingredientes son los frutos secos.

El turrón más valorado a nivel internacional es el de Jijona, un municipio perteneciente a la provincia de Alicante, siendo, junto a Valencia o Lérida, los principales centros de producción de España. La elaboración del turrón se concentra en este país, en Jijona, Biar (Provincia de Alicante, Comunidad Valenciana), Casinos (Provincia de Valencia, Comunidad Valenciana) y Agramunt, Cataluña. Castuera y Garrovillas de Alconétar, en Extremadura, también comercializan turrón, aunque su producción es significativamente menor que la de las anteriores.

En Cataluña producen una gran variedad de turrón duro, mientras que en Jijona y Valencia presentan gran variedad de turrones blandos, si bien la última comercializa un poco de turrón duro, aunque no es tan popular. El turrón duro es el que tiene las almendras a la vista y en grandes trozos, mientras que el blando es el que tiene las almendras molidas y su apariencia es cremosa.

De Jijona al mundo entero

Esta es la historia de Miguel, jijonenco y todo un emprendedor, como se suele decir, un adelantado a su tiempo. Corría el año 1855 y Miguel elaboraba turrón en el pueblo que le vio nacer. Consciente de que no hay un turrón mejor en todo el planeta, decide expandir el negocio y buscar un mercado más amplio fuera de su tierra. Un producto así debe darse a conocer. Así que decide salir por España adelante a fin de comercializar su producto por todo el país.

Un día, Miguel llega a Bilbao y conoce a quien será un muy buen amigo durante toda su vida, y curioso, le pide al jijonenco que le obsequie con unos dulces de su tierra, y por supuesto Miguel así lo hizo. Cuando el bilbaino probó los dulces no se lo podía creer. Nunca en su vida había degustado unos dulces tan deliciosos. Así que pensó que igual que a él le habían encantado, al resto de bilbainos, que tienen fama de tener un fino paladar, les ocurrirá lo mismo. Entonces le ofrece a Miguel su portal para que pueda vender los dulces de su pueblo, y 158 años después, la tradición perdura, y la bisnieta de Miguel, Adelia, sigue repartiendo dulces entre los bilbainos y bilbainas, con la mismas ilusión con la que lo que lo habría hecho su bisabuelo.

Así, Miguel llega a la Villa con su carro cargado de dulces manjares, en 1855, instaurando una tradición que perdura hasta nuestros días, 158 años después. La tienda de Adelia Ivañeez, ha vuelto al portal tras su traslado años atrás al piso de arriba, que siguen manteniendo, como el telderete origina del su bisabuelo, como los tesoros más preciados. Su turrón era conocido como “El turrón del Portalito”

Gracias a la labor de Adela, Miguel y de 5 generaciones enteras de turroneros, hoy, es posible comer el mejor turrón de Jijona en cualquier rincón del planeta, a través de su tienda online o comprarlo en su tienda física de Bilbao, durante todo el año, y no solo en Navidad, cuando su consumo se dispara.

La historia de 5 generaciones

La segunda generación, es la de Eladio, el hijo de Miguel, que le dio nombre al turrón “Eladio Iváñez Coloma” y que perfeccionó la fórmula de su padre y maestro.

La tercera generación, es la de Adelia, la hija de Eladio y madre de Adelia. Seguían vendiendo en el Portalito de Correo 12, pero en el piso 1º tenían un almacén, donde se trasladaría la tienda, tras unas inundaciones en el año 1983 que lo dejaron totalmente inhabilitado. Esta serían la etapa de la cuarta generación, la de Adelia.

La quinta generación es la del hijo de Adelia, Iván, que ha recuperado el portal y en la actualidad, vende el turrón en el mismo lugar donde empezó todo.

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